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No todas las inversiones de los billonarios tecnológicos funcionan | 
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| ¿Recuerda Biosfera 2, la reproducción del ambiente terrestre de 1600 acres dentro de vidrio hermético? El magnate petrolero texano Edward Bass invirtió us$200 millones en ese monstruo, diseñado para probar cómo los humanos vivirían en un hábitat cerrado en el espacio. Recientemente lo vendió por us$50 millones. Esto demuestra que ser super millonario no necesariamente implica ser super inteligente – especialmente en lo que se refiere a aventuras tecnológicas vanidosas. Otros ejemplos:
Bill Gates Geoingeniería, $5 millones: imagine una flota de goletas no piloteadas, equipadas no con mástiles, sino con gigantescos embudos que tragan agua de mar y la esparcen como neblina, sirviendo como una sombra para el océano, y reduciendo la temperatura 1 o 2%.
John Sperling Clonación de mascotas, $15 millones: amante de los perros y fundador de la poderosa University of Phoenix (educación en línea), creó un banco de genes y una empresa de clonación hace una década, para clonar mascotas domésticas. La empresa vendió dos gatos clonados por us$ 50 mil cada uno, antes de cerrar por acusaciones de bioeticistas y por falta de demanda.
David de Rothschild Plastiki, us$200.000: el heredero bancario, convertido en eco-guerrero, ha invertido en una nave hecha de 12.000 botellas plásticas de dos litros, pegadas con cola de nueces. Piensa viajar en la nave de 60 pies, con 5 tripulantes, desde San Francisco hasta Sidney, para iniciar una “conversación global” sobre la basura oceánica. Ojalá no se rompa en el mar, pues los miles de botellas crearían un eco-desastre.
Elon Musk, Viaje Espacial, $100 millones: el fundador de PayPal ya ha invertido us$30 millones en autos eléctricos. Una vez soñó con invernaderos en Marte. Ahora, a pesar de tres intentos fallidos, trabaja en SpaceX, un cohete que podría transportar a humanos y ponerlos en órbita, por us$20 millones por pasajero. Por ese precio, puede volar 14.000 veces ida y vuelta entre París y Nueva York.
Larry Page y Sergey Brin (Google), Premio Lunar X Prize, $30 millones: ahora que han conquistador la tierra, los chicos de Google quieren comercializar el cosmos, ofreciendo este premio al equipo que logre, antes del 2014, llevar un robot a la luna y que recorra un cuarto de milla por su superficie.
Los hermanos Kwok, Arca de Noe, us$45 millones: los hermanos devotos cristianos y evangélicos, han construido la primer réplica de tamaño completo del Arca de Noé, y la actualizaron con un hotel, un restaurant y un musero de lujo.
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Este es el resumen del artículo "No todas las inversiones de los billonarios tecnológicos funcionan" publicado en Marzo 29, 2010 en la revista Forbes.
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